El petróleo cortó una racha de cinco sesiones consecutivas a la baja, después de que Irán declarara que «no se rendirá» ante la presión de Washington, revirtiendo parcialmente el optimismo diplomático que había hundido al crudo el martes con la oferta iraní de reabrir el estrecho de Ormuz. El repunte deja en evidencia lo binario que sigue siendo el mercado petrolero ante cualquier declaración de Teherán: un día la posibilidad de distensión hunde los precios, al siguiente un tono desafiante los recupera con la misma intensidad. Las acciones de exploración y producción lideraron las ganancias del día, con APA Corporation subiendo 3,31% y Devon Energy 2,37%, mientras las majors integradas ExxonMobil (+1,59%) y Chevron (+1,53%) avanzaron con menor fuerza relativa. La energía terminó como el único sector positivo del S&P 500 en una sesión dominada por las ventas generalizadas.
El operativo de inteligencia artificial de Meta amplió su onda de choque hacia el sector de viajes: Expedia Group se desplomó 7,72% hasta USD 259,04 y Booking Holdings 5,07% hasta USD 155,90, después de que varios analistas advirtieran que «Muse», el nuevo agente personal de IA de Meta, podría permitir a los usuarios reservar vuelos y hoteles directamente sin pasar por las plataformas tradicionales de intermediación turística. Airbnb también cayó con fuerza en la misma sesión, ampliando una liquidación sectorial que ya se había insinuado la semana pasada con el desplome de Charles Schwab por temores similares de desintermediación en el sector financiero. La narrativa de «riesgo de IA» para los negocios basados en comisiones e intermediación —bancos de inversión minorista, agencias de viaje en línea— se ha convertido en uno de los hilos conductores más persistentes del mercado en las últimas dos semanas. Ningún ejecutivo de las compañías afectadas ha respondido públicamente a la tesis de desintermediación planteada por los analistas.
McDonald’s se hundió 4,81% hasta USD 238,32, tocando su nivel más bajo en cuatro años, después de que su Día del Inversionista revelara un plan de apoyo a franquiciados de USD 8.500 millones que generó preocupación en lugar de tranquilizar a los inversionistas sobre el flujo de caja de la compañía. La caída marca la séptima semana consecutiva de pérdidas para la acción, la peor racha desde 2014, en momentos en que varias casas de análisis —UBS, Citigroup y Morgan Stanley— ya habían recortado sus precios objetivo antes del evento por señales de tráfico débil en tiendas. Seaport Global inició cobertura con calificación neutral, argumentando que una mejora significativa en los resultados es improbable antes de mediados de 2027. El episodio marca uno de los retrocesos más pronunciados para un componente del Dow Jones en los últimos años.
Las mineras de oro y plata retrocedieron ante el salto de los rendimientos de bonos: Newmont Corporation cayó 2,92% hasta USD 123,55, arrastrada por el resto del complejo de metales preciosos, que perdió atractivo relativo frente a los bonos del Tesoro que ahora ofrecen rendimientos de casi 20 años en máximos. El movimiento ilustra la sensibilidad clásica del oro a las tasas reales: cuando el rendimiento libre de riesgo sube con fuerza, el costo de oportunidad de mantener un activo que no paga interés se eleva de forma proporcional. La caída se produce después de un año en el que el oro había marcado múltiples máximos históricos impulsado por la demanda de cobertura geopolítica. Analistas del sector advierten que el metal podría enfrentar más presión si la Reserva Federal confirma un sesgo más restrictivo en su próxima reunión.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, se dirigió este jueves a la Asamblea General de la ONU, prometiendo elecciones «en igualdad de condiciones para todos» sin especificar una fecha concreta, y agradeciendo explícitamente al mandatario estadounidense «por su disposición a tomar el camino de las relaciones diplomáticas y la cooperación». Rodríguez destacó que el acuerdo petrolero firmado con Washington otorga a Estados Unidos acceso a más del 20% de las reservas venezolanas certificadas, calificándolo como «el mayor jamás firmado» por el país, y defendió los reclamos históricos de Venezuela sobre el Esequibo, instando a Guyana a retomar las negociaciones. El discurso funciona como una ratificación oficial del giro diplomático de esta semana, con Rodríguez enmarcando la reunión bilateral del martes como el inicio de un proceso de «transformación institucional democrática» tras la captura de Maduro en enero. La falta de una fecha electoral concreta, sin embargo, deja abierta la pregunta que más preocupa a los inversionistas en deuda venezolana: cuándo y bajo qué condiciones se medirá realmente el respaldo popular al nuevo liderazgo.
