Moderna protagonizó la mayor subida bursátil de su historia luego de que su vacuna experimental contra el melanoma superara con éxito el ensayo de Fase 3, el primer resultado positivo en etapa final para cualquier terapia oncológica basada en ARNm. La acción llegó a duplicarse en el premercado y cerró con un alza superior al 160%, validando el potencial de la tecnología de ARNm más allá de las vacunas contra el COVID-19. El movimiento provocó pérdidas cercanas a USD 5.500 millones para los inversores en corto, en lo que Bloomberg calificó como un «dolorosos» cierre forzado de posiciones. Analistas siguen divididos sobre si la valoración actual ya refleja plenamente el potencial comercial del fármaco en oncología.
Minutas de la Fed muestran disidencia «halcón», pero mercado ve solo 34% de probabilidad de alza en septiembre. Las minutas de la reunión de julio de la Fed revelaron que tres presidentes regionales —Logan, Hammack y Kashkari— disintieron a favor de subir tasas 25 puntos básicos, evidenciando una creciente división interna pese a que el comité mantuvo la tasa en 3,50%-3,75%. Desde entonces, datos más suaves de IPC y PPI, sumados a una pérdida inesperada de 23.000 empleos en julio, debilitaron el argumento hawkish: los mercados ahora asignan solo 34% de probabilidad a un alza en septiembre, frente a 60% hace tres semanas. El dólar se debilitó tras la publicación, con el índice DXY cerca de 98,90, mientras los rendimientos a 10 y 30 años cayeron a 4,65% y 5,19% respectivamente tras la intervención del Tesoro. La deuda nacional de EE.UU. superó los USD 40 billones, más del doble que hace menos de una década.
Bitcoin saltó más de 9% en la jornada hasta superar los USD 70.000, su nivel más alto desde principios de junio, en un giro marcado frente a la debilidad cripto de días previos vinculada al conflicto en Medio Oriente. El repunte coincide con la caída de los rendimientos de bonos largos tras la intervención del Tesoro estadounidense, que alentó el apetito por activos de riesgo en general. Coinbase Global acompañó el movimiento con un alza superior al 13% en bolsa. Los mercados de predicción habían ubicado a bitcoin entre USD 65.000 y 70.000 hacia fin de año; alcanzar ese umbral ya en agosto sorprende a los analistas más cautos.
El presidente Trump amenazó con lanzar una «Guerra y Aislamiento Económico a una escala sin precedentes» contra Irán, calificando la eventual medida como un «Día D económico» en medio de la disputa por el Estrecho de Ormuz. La declaración se suma a la negativa previa de Washington a revivir el acuerdo de paz de 60 días con Teherán, elevando la prima de riesgo geopolítico sobre el petróleo, que extiende su cuarta jornada consecutiva de alzas. El crudo se acerca a máximos de seis meses ante el temor a una disrupción en una de las rutas marítimas más importantes para el suministro energético global. Inversionistas vigilan si la retórica escala hacia medidas concretas o permanece como presión negociadora.
Venezuela produjo 1,117 millones de barriles diarios en julio según fuentes secundarias de la OPEP, cifra que el gobierno venezolano eleva a 1,2 millones; ambas estimaciones representan un alza de 13.000 barriles diarios frente a junio y más de 100.000 barriles diarios por encima del cierre de 2025. El crudo Merey promedió USD 71,13 por barril en julio, con lo que la producción petrolera del primer semestre se valoró en unos USD 12.772 millones, en momentos en que la cesta OPEP cerró en USD 82,99, USD 6,76 menos que en junio por mayor oferta de Medio Oriente. Los ingresos petroleros se administran en un fondo bajo control estadounidense, con Vitol y Trafigura manejando las operaciones comerciales, sin que ninguna autoridad detalle públicamente esas cuentas. El crudo pesado venezolano sigue cotizando por debajo de referencias más livianas de la OPEP debido a su composición.
