Los precios del petróleo se dispararon cerca de 5% el lunes ante el creciente escepticismo sobre un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz: el WTI subió USD 3,95 hasta USD 82,13 por barril y el Brent avanzó USD 4,19 hasta USD 87,72. Teherán condicionó la reapertura al levantamiento del bloqueo naval estadounidense y al pago de compensaciones por daños de guerra, mientras el canciller Abbas Araghchi negó que existan conversaciones directas con Washington. Donald Trump declaró que el país solo está «semi-negociando» y anticipó que recurrirá a la presión económica antes que a nuevos ataques aéreos. Con el tránsito reducido a entre 8 y 15 buques diarios frente a los 130 previos al conflicto, la prima de riesgo geopolítico se mantiene incorporada en el crudo y las reservas estratégicas estadounidenses cayeron por debajo de 300 millones de barriles, mínimo desde 1983.
El mercado aguarda el dato de inflación de julio que se publica este miércoles, considerado el factor determinante para la decisión de la Reserva Federal del 16 de septiembre. Los economistas proyectan un IPC general de 3,4% interanual, ligeramente por debajo del 3,5% de junio, con la inflación subyacente en 0,2% mensual y 2,5% anual. Los operadores de bonos asignan una probabilidad cercana al 50% a un alza de un cuarto de punto en septiembre desde el rango actual de 3,50%-3,75%, y alrededor de 80% a al menos un incremento antes de fin de año. La nómina no agrícola de julio, que retrocedió en 23.000 puestos frente a estimaciones de 82.000, elevó el peso relativo de los datos de precios en la función de reacción del banco central.
JPMorgan elevó su objetivo de cierre de año para el S&P 500 a 8.000 puntos desde 7.800, implicando un potencial de alza cercano a 3% respecto del cierre del viernes. Los estrategas fundamentaron la revisión en la solidez de los resultados corporativos y en evidencia creciente de que la inversión masiva en inteligencia artificial se está traduciendo en demanda real de clientes. El crecimiento acelerado en la nube y la expansión de las carteras de pedidos en las grandes tecnológicas validarían el aumento del gasto en IA. La entidad estima que la inteligencia artificial representará más de la mitad de los USD 1,5 billones de inversión de capital del índice durante este año.
Un consorcio de grandes instituciones financieras negocia con Nvidia un esquema de financiamiento de hasta USD 500.000 millones destinado a infraestructura de inteligencia artificial, según reportó el Financial Times. El grupo incluye a Apollo, Blackstone, la unidad Global Infrastructure Partners de BlackRock, Brookfield Asset Management, Goldman Sachs y KKR, reflejando el papel creciente del capital privado en el financiamiento de centros de datos. Por separado, Nvidia planea invertir hasta USD 3.000 millones en Lancium, desarrollador de centros de datos respaldado por Blackstone. La escala del compromiso subraya las exigencias de capital del ciclo de construcción de infraestructura, aunque introduce interrogantes sobre concentración crediticia y estructuras de financiamiento circular.
Intel anunció una oferta pública de acciones ordinarias por USD 15.000 millones, con una opción adicional de 30 días para que los colocadores adquieran hasta USD 2.250 millones en títulos suplementarios. La acción retrocedió 3,51% hasta USD 98,08, liderando las caídas del S&P 500 ante la dilución implícita para los accionistas existentes. La emisión apunta a financiar el ambicioso plan de expansión de capacidad de fabricación de la compañía en un entorno de fuerte competencia en semiconductores avanzados. En paralelo, Microsoft negocia con TSMC capacidad de manufactura para más de 300.000 chips Maia 300 en 2027, con la aspiración de escalar hacia un millón de unidades, profundizando la tendencia de silicio personalizado entre los hiperescaladores.
