Las conversaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá colapsaron durante el fin de semana después de que Washington impusiera nuevos aranceles a productos canadienses, revirtiendo el acercamiento de la semana pasada. El primer ministro Mark Carney suspendió las negociaciones y prometió medidas de represalia «equivalentes» a los nuevos gravámenes estadounidenses. Los futuros bursátiles reaccionaron con cautela esta mañana: el S&P 500 cae 0,22%, el Dow 0,09% y el Nasdaq 0,72%, mientras el índice de volatilidad VIX sube 5,23% hasta 15,92. El episodio reaviva la incertidumbre comercial norteamericana apenas días después de que ambos países anunciaran un acuerdo «muy justo».
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunciará esta tarde el paquete de sanciones económicas que la Casa Blanca denomina el «Día D económico» contra Irán, apuntando directamente al sector petrolero, la banca y las redes de comercio exterior iraníes. La medida llega luego de que Emiratos Árabes Unidos suspendiera todo comercio con Teherán tras nuevos ataques con misiles, y mientras un alto mando militar iraní advirtió que el país «no se someterá» a la presión económica. Analistas de Fortune advierten que el conflicto podría extenderse «hasta bien entrado 2027», ya que el Estrecho de Ormuz no está completamente bloqueado pero sí bajo amenaza creciente de escalada. El mercado petrolero vigila de cerca los detalles de la conferencia de prensa de Bessent por su potencial impacto en los flujos globales de crudo.
Wall Street cerró el viernes con ganancias (Dow +0,98% a 53.277,01) pero acumuló pérdidas semanales tras una liquidación de bonos que golpeó a los activos de riesgo; el respiro de las recompras del Tesoro de Bessent resultó insuficiente y los rendimientos volvieron a subir, con el bono a 10 años en 4,71%-4,73%, su nivel más alto en más de un año, y el de 30 años cerca de máximos de 2007. Las bolsas asiáticas extendieron la presión este lunes: el Kospi se desplomó 3,12% a 6.696,96 (arrastrado además por la decepción con el plan de recompras de Samsung), el Hang Seng cayó 2,1% y el Nikkei retrocedió 0,5%. Los inversionistas centran ahora su atención en el discurso debut del presidente de la Fed, Kevin Warsh, el viernes en Jackson Hole, que se perfila como el factor decisivo antes de la decisión de tasas del 16 de septiembre. La inflación estadounidense se mantiene por encima de 3%, muy por encima de la meta de 2% de la Fed.
Alibaba recaudó HK$80.000 millones (USD 10.200 millones) mediante una colocación de 710 millones de acciones —3,6% del total en circulación— a HK$112,70 por título, un descuento de 8,4% sobre el cierre previo, lo que llevó a sus acciones en Hong Kong a desplomarse hasta 10,5% antes de recortar pérdidas. La oferta recibió una demanda robusta de USD 28.000 millones, con el 40% del libro asignado a inversionistas de largo plazo y soberanos como el Qatar Investment Authority y el fondo noruego Norges; el presidente Joe Tsai y el CEO Eddie Wu compraron acciones personalmente por HK$80 y 40 millones respectivamente, en una señal de confianza. Los fondos se suman al plan de gasto de capital de 380.000 millones de yuanes (USD 56.500 millones) a tres años, casi la mitad destinado a IA, que la gerencia espera recuperar en 2,5 a 3 años. El episodio ilustra la tensión entre el mercado y las gigantescas inversiones en infraestructura de IA que definen al sector tecnológico chino.
El economista Steve Hanke elaboró un proyecto de ley para dolarizar oficialmente a Venezuela, eliminando el bolívar y cerrando el banco central para impedir la emisión monetaria, en su segundo intento de reforma tras un plan fallido de caja de conversión en 1995-1996 bajo el gobierno de Rafael Caldera. Hanke, quien trabaja con el diputado Antonio Ecarri, estima una probabilidad de aprobación de 50%-80% en un contexto más favorable: la inflación anual ronda 400% —la más alta del mundo— y la deuda externa asciende a unos USD 250.000 millones, equivalente a 150% del PIB, mientras la producción petrolera se ubica en 1,1 millones de barriles diarios, muy por debajo de los 3,4 millones previos a la era chavista. Las stablecoins, lideradas por USDT, ya dominan la vida financiera venezolana con un volumen de USD 17.900 millones en el primer trimestre de 2026 y 90,2% del volumen de operaciones P2P en Binance, funcionando como «herramientas de supervivencia» más que de especulación. Una dolarización exitosa reduciría, aunque no eliminaría, esa dependencia del cripto.
