Misiles balísticos y drones hutíes impactaron la madrugada de este martes instalaciones petroleras y energéticas del sur de Arabia Saudita, incluida la refinería de Jazán de Saudi Aramco (400.000 barriles diarios) y bases en Najrán, Abha y Jizán, dejando 73 heridos entre civiles. El vocero saudita Al Malki calificó el ataque de "escalada grave" y "amenaza directa" a la seguridad de los ciudadanos, mientras el portavoz militar hutí Yahya Saree advirtió que "toda agresión contra nuestro país recibirá una respuesta firme". El crudo saltó con fuerza en la apertura asiática: el WTI subió 3,36% a USD 94,55 y el Brent avanzó a USD 99,33, acercándose al umbral psicológico de USD 100 por primera vez en meses. El ataque se produce en momentos en que el conflicto entre EE.UU. e Irán supera los seis meses y Arabia Saudita redirige parte de sus exportaciones hacia el oeste para reducir su exposición al estrecho de Ormuz.
Los operadores de tasas elevaron a 58,4% la probabilidad de que la Reserva Federal suba su tasa de referencia en 25 puntos básicos hasta 3,75%-4% en la reunión del 16 de septiembre, según el FedWatch de CME, tras el sorpresivo reporte de empleo de agosto (+162.000 nóminas, desempleo estable en 4,1%). La cifra revierte el escenario de "moneda al aire" que dominaba hace apenas una semana y presiona a Kevin Warsh, el presidente de la Fed juramentado el 22 de mayo por nominación de Trump, quien ahora enfrenta la paradoja de liderar un posible endurecimiento monetario pese a haber sido elegido por el propio mandatario. Trump arreció su presión en Truth Social: "las tasas de interés altas ponen a EE.UU. en una desventaja muy injusta, y no permitiré que eso ocurra", exigió además a la Fed "ser patriota para variar", y reiteró la amenaza de suspender comercio con países con superávit frente a EE.UU. si las tasas no bajan. El mercado espera ahora el dato de inflación (IPC) del viernes 13 de septiembre como el próximo catalizador antes de la decisión.
El oro rebotó este martes a unos USD 4.428 la onza, recuperando el nivel de USD 4.420 impulsado por un dólar más débil, aunque las crecientes expectativas de un alza de tasas de la Fed limitan el margen de recuperación del metal. Las tensiones en Medio Oriente tras los ataques a instalaciones sauditas generan fuerzas encontradas sobre el bullion: impulso por demanda de refugio, pero presión desde el lado de tasas reales más altas. Las compras sostenidas de bancos centrales continúan respaldando la tendencia de largo plazo del metal, incluso en medio de la volatilidad de corto plazo generada por la incertidumbre monetaria. El mercado observa ahora si el oro logra sostenerse por encima del soporte técnico de USD 4.400, con el dato de inflación de agosto del viernes como el próximo catalizador determinante.
La Casa Blanca solicitó a María Corina Machado y a su equipo una nueva visita a Washington antes de su regreso definitivo a Venezuela, en momentos en que se acercan las elecciones legislativas de medio término del 3 de noviembre, que renovarán la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. El corresponsal de ABC en Washington, David Alandete, explicó que la Casa Blanca necesita "mostrar cercanía" con Machado y la oposición antichavista durante la campaña electoral, en momentos en que la administración enfrenta desgaste entre votantes hispanos. Alandete calificó de "alarmantes" los datos internos sobre el rechazo de la diáspora venezolana y colombiana en Florida al polémico acuerdo petrolero de Washington con Caracas. El pedido añade una capa de cálculo electoral doméstico al ya complejo proceso de transición venezolana, en momentos en que persiste la incertidumbre sobre la fecha exacta del regreso de la líder opositora.
Una encuesta de AtlasIntel para Bloomberg, realizada entre el 30 de agosto y el 3 de septiembre a 1.922 adultos venezolanos, reveló una población dividida frente al acuerdo petrolero entre Washington y el gobierno interino: 38% lo rechaza, 35% lo respalda y 27% no tiene una opinión definida. La mitad de los encuestados (50%) considera que el pacto beneficia más a Estados Unidos que a Venezuela, frente a apenas 10% que cree que el mayor beneficiario será el país suramericano y 28% que espera un beneficio equilibrado. Pese a la desconfianza, cerca de 60% anticipa un efecto neutro o positivo del acuerdo sobre su vida diaria, lo que sugiere una expectativa pragmática pese al escepticismo político. Un 47% de los consultados considera que la actual administración carece de autoridad para negociar acuerdos de largo plazo sobre los recursos del país, mientras 36% cree que el pacto compromete la soberanía nacional.
