Arabia Saudita cerró de forma preventiva su oleoducto Este-Oeste —que transporta entre 4 y 5 millones de barriles diarios, entre 4% y 5% de la oferta global— después de que drones lanzados desde la provincia iraquí de Maysan lo impactaran el viernes, mientras los hutíes yemeníes consolidaban el fin de semana el control total de la costa del mar Rojo tras avanzar contra las fuerzas gubernamentales. Ningún grupo se atribuyó el ataque al oleoducto, aunque analistas como Wolfgang Pusztai lo atribuyen a una orden de Teherán ejecutada por milicias respaldadas por Irán en Irak; Riad dijo que por ahora se abstendrá de represalias pero se reserva «todas las medidas necesarias», mientras Irak destituyó al comandante de la operación en Maysan y cerró el paso fronterizo de Shalamcheh con Irán. El Brent subió a USD 107,30 el barril y el WTI a USD 102,30 este lunes, mientras el diésel estadounidense tocó máximos históricos ante el temor a una disrupción prolongada de una de las arterias petroleras más importantes del mundo. El episodio agrava la crisis de suministro saudita ya reflejada en la caída de la producción a mínimos de 36 años reportada la semana pasada, y se suma a los siete meses de conflicto entre EE.UU. e Irán sin señales de resolución antes de las elecciones de medio término de noviembre.
Nvidia, AMD y SanDisk cayeron en el premercado de este lunes después de que el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, publicara un ensayo instando a la industria de inteligencia artificial a desacelerar el desarrollo de modelos de frontera por preocupaciones de seguridad, lo que golpeó el sentimiento hacia el sector de semiconductores vinculado a la IA. SpaceX también cayó 2% a USD 148,16, en parte por el vencimiento de restricciones de venta posteriores a su salida a bolsa y en parte por la debilidad más amplia del sector. El retroceso se produce en una sesión ya presionada por el salto del petróleo, con el oro cayendo 1,76% y la plata 2,86%. El episodio ilustra la sensibilidad del sector a señales de cautela ética sobre la IA, incluso cuando provienen de dentro de la propia industria.
Corning se desplomó más de 7% en el premercado de este lunes después de anunciar un programa de colocación de acciones en el mercado («at-the-market») por USD 2.000 millones con Goldman Sachs como agente colocador, sin fijar precio, cantidad de acciones ni cronograma predeterminado. La estructura flexible generó temor a una dilución significativa, un golpe particularmente sensible después de que la acción acumulara una ganancia de 91% en lo que va del año. Analistas se mantuvieron divididos: Citi reiteró su compra con precio objetivo de USD 220 citando el acuerdo de fibra óptica con Verizon, mientras Morgan Stanley habló de un «superciclo de materiales impulsado por IA» hasta 2028. Pese a esas visiones alcistas de largo plazo, la incertidumbre inmediata sobre la dilución dominó la reacción del mercado esta mañana.
Hewlett Packard Enterprise saltó 12,44% y Dell Technologies 11,98% el viernes —ambas a máximos históricos— después de que la guía de gasto de capital de Oracle (USD 90.000-95.000 millones) se interpretara como señal de demanda sostenida para fabricantes de servidores de IA. HP Inc. también subió 8,40%. Ninguna emitió comunicado propio: fue, según analistas, una revalorización sectorial impulsada por el gasto de un cliente, no por anuncios propios. El contraste con la caída de semiconductores por el ensayo de Amodei muestra cómo el mercado sigue tratando infraestructura de IA y chips de IA como historias distintas, pese a estar conectadas.
Trump sugirió este fin de semana, en el Irish Open de golf en Irlanda, que EE.UU. podría no retirarse de Irán: «nos iremos, a menos que decidamos quedarnos con el petróleo, como en Venezuela», dijo, añadiendo que los ingresos del esquema venezolano ya «han pagado la guerra muchas veces». Reiteró su expectativa de que la guerra concluya hacia fin de año y predijo que la gasolina «caerá como una piedra» después. La comparación explícita entre un eventual control petrolero en Irán y el acuerdo vigente en Venezuela —presentado como precedente exitoso— añade una nueva dimensión a los cuestionamientos sobre su naturaleza y duración. La declaración llega en medio de la escalada del fin de semana en el golfo Pérsico y el mar Rojo.
