La Reserva Federal concluye este miércoles la reunión de política monetaria de septiembre que inició el martes, con una decisión de tasas que el mercado da por «casi completamente descontada»: un recorte de un cuarto de punto. La paradoja de la reunión es notable —tasas de mercado en máximos de casi 20 años mientras la propia Fed se inclina a bajar su tasa de referencia— y refleja la tensión entre una economía que muestra señales de enfriamiento laboral y una inflación que el petróleo caro mantiene elevada. Los inversionistas prestarán más atención al lenguaje sobre el ritmo de movimientos futuros y a las nuevas proyecciones económicas que a la decisión en sí, dado que ya está mayormente incorporada en los precios. Cualquier señal de que el comité ve menos recortes de los esperados para lo que resta del año podría agravar la presión que ya sufren los rendimientos de largo plazo.
El inspector general del Pentágono publicó este martes su primera revisión formal de los costos de la guerra con Irán, calculando el gasto en USD 33.400 millones hasta el 29 de junio —USD 22.300 millones en municiones, USD 3.700 millones en pérdidas de equipo y USD 7.400 millones en otros gastos—. El informe advierte que el consumo intensivo de armamento provocó «escasez estratégica de inventario» y expuso cuellos de botella en la industria de reabastecimiento de municiones, pese a que Estados Unidos entró al conflicto con uno de los arsenales más grandes del mundo. Las pérdidas documentadas incluyen un F-35A dañado, cuatro F-15E destruidos, un A-10 Thunderbolt II, siete aviones cisterna KC-135 dañados o destruidos, siete helicópteros y más de 30 aeronaves no tripuladas, además de daños por USD 184 millones a instalaciones diplomáticas en Irak, Kuwait, Arabia Saudita y los Emiratos. El hallazgo alimenta la preocupación de los inversionistas en defensa sobre la capacidad de la base industrial militar estadounidense para sostener un conflicto prolongado sin comprometer inventarios estratégicos.
El Senado de EE.UU. rechazó el martes avanzar la Ley CLARITY de regulación de criptoactivos, con una votación de cloture de 49 a favor y 50 en contra, seis votos por debajo del umbral necesario, en lo que se considera un golpe significativo a las esperanzas de una ley de estructura de mercado cripto antes de que termine 2026. La senadora Elizabeth Warren celebró el resultado calificando el proyecto de «riesgo masivo para las familias» que «nos pondría a todos en riesgo de un colapso económico impulsado por las criptomonedas». Bitcoin cayó 4% en 24 horas hasta USD 75.997, mientras Coinbase se desplomó 10,10% y Robinhood Markets retrocedió 3,39%, ambas arrastradas por la incertidumbre regulatoria renovada sobre el sector. Pese al fracaso legislativo, reguladores continúan desarrollando normas sectoriales por vía administrativa, aunque la industria cripto pierde por ahora su principal vía hacia una ley federal de estructura de mercado.
Elon Musk reavivó el martes la especulación sobre una eventual fusión entre Tesla y SpaceX, al declarar en el podcast All In —junto a la presidenta de SpaceX, Gwynne Shotwell— que, dada la «colaboración tan estrecha» entre ambas compañías, cabe «imaginar qué acción se podría tomar». El mercado de predicciones Kalshi asigna 66% de probabilidad a una fusión antes de 2028 y 47% antes de mayo de 2027, mientras que la reciente salida a bolsa de SpaceX, valorada en USD 1,77 billones, le da a la compañía la moneda de adquisición necesaria para ejecutar una operación de ese tamaño. Una fusión podría además activar un pago de hasta USD 824.000 millones para Musk bajo su paquete de compensación ya aprobado por los accionistas de Tesla. El inversionista Ross Gerber advirtió que la entidad combinada se volvería «de tenencia obligatoria» para inversionistas globales, aunque sería dilutiva para los accionistas de SpaceX y potencialmente desventajosa para los de Tesla.
La Casa Blanca espera que la delegación del gobierno interino de Venezuela, encabezada por la ministra de Hidrocarburos Paola Henao, firme nuevos acuerdos petroleros con la industria estadounidense durante la reunión ministerial de energía del G20 que se celebra esta semana en Houston, Texas. El asesor energético de la Casa Blanca, Jarrod Agen, afirmó que la administración Trump quiere «una delegación venezolana importante aquí, para reunirse con nuestra industria, con nuestros secretarios», y adelantó que espera que los acuerdos queden cerrados para el miércoles. Venezuela fue invitada pese a no ser miembro del G20, en un gesto que Washington enmarca como parte de su intención de desplazar el centro de gravedad de la industria petrolera mundial lejos de Medio Oriente. El encuentro llega dos semanas después del acuerdo que otorgó a Washington una participación de 35% en un consorcio petrolero venezolano que controla 17 campos equivalentes a 20% de las reservas probadas del país.
